El
viernes, 31 de mayo, celebraremos nuestro "III POEMARÍO", organizado
por el Plan de Medio Ambiente de Cruz Roja de Ávila y coordinado por la
Asamblea de Cruz Roja de Arévalo. Será en la Casa del Concejo a las
20,30 horas. Contamos con los poetas y rapsodas: Mª Jesús Eleta, Elías
González, Segundo Bragado, Genaro Manzano, Ruth Sanz, Juan C. López, Mª
Jesús Martín, German R. Rubio Hernandez, Maite Jiménez, José Mª Muñoz
Quirós y Joaquina Montes; los lienzos de Germán R. Rubio; las esculturas
de Juan Jesus Villaverde y la música de "Ecos de La Moraña".
domingo, 26 de mayo de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
¿Qué encontraremos en "Credo"?
Etiquetas:
Edades del Hombre,
religión,
turismo
martes, 21 de mayo de 2013
"Credo"
domingo, 19 de mayo de 2013
San Boal, 1993
Tuve la suerte de conocer a Mª Carmen Sanz, pozaldeja, maestra y poetisa del “Grupo la espiga”, poco después de nacer su hija Alba. Se mostraba preocupada porque para ese año no tenían pregonero de las fiestas de San Boal que celebran cada 20 de mayo. De vez en cuando, y a medida que pasaban los días con más desasosiego, mostraba su inquietud. Intentaba ayudarla por todos los medios sin que llegásemos a encontrar la solución al problema. Meses después, mediado abril y apenas a un mes de la fiesta grande de Pozaldez, nada más entrar al colegio y con amplia sonrisa me anunció la buena nueva:
- ¿Sabes, Javier? ¡Ya tenemos pregonero para San Boal!
- ¡Por finnnnn! Me tenías preocupado.
- ¿Y quién va a ser?- pregunté intrigado.
- Tú.
Un sudor frío recorrió todo mi cuerpo. La ansiedad fue en aumento cuando, revisando la hemeroteca, me encontré con escritores de la talla de J. González Torices, M. García Pásaro,…
PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SAN BOAL. POZALDEZ, 1993.
Es, quien les habla, enemigo de ampulosidades y grandilocuencias. En buena hora, hubiera apartado de mí este cáliz de venir a pregonar, de no haber tenido la seguridad de que, el mal trago que me producen estas puestas en escena, lo pasaría en vuestra grata compañía ya que sois gentes nobles; y, por supuesto, con un sorbo del mejor de vuestros vinos.
Vuestra sensibilidad estética y la fidelidad a una tradición, hacen posible la conmemoración de esta fiesta en la más justa observancia de vuestro pasado. Y hacen posible estas reuniones que no son excepcionales en cuanto, lejos de cualquier diferencia, aparecen como visita a los amigos de siempre. Los lazos de amistad nacen con el ser humano; nosotros nos empeñamos en demostrar que ya existían.
Si “de poetas y de locos todos tenemos un poco” (unos más que otros de ambos oficios), conviene de cuando en vez, hacer este difícil ejercicio de catarsis que es parir lo que ya quema en nuestro interior.
Para este, mi primer pregón, pude contar con el consejo y asesoramiento de algunos amigos. También con la inestimable ayuda de vuestro “POZALDEZ, HISTORIA Y VIDA”, trabajo que recoge todo vuestro pasado y habla de vuestro futuro a quien se acerca a Pozaldez. Sin embargo, siempre desee tener a mano un receta- ahora que abundan tanto, como las del Sr. Arguiñano-, para elaborar este texto. Ciertamente no encontré ninguna y , para prevenir este vacío a mis sucesores, a continuación les ofrezco ésta “Receta para ser pregonero en Pozaldez”.
para ser en Pozaldez buen pregonero,
disponer presto el alama por puchero
añadir especiales ingredientes:
un puñado de palabras, prendido
un rosal con ternura al mes de mayo,
un poquito de luz, tan sólo un rayo
en ascua de estrellas encendido.
Toma las palabras al momento,
haz un poema, injértale al rosal
un racimo de sueños de niñez;
pon el alma a la luz, a fuego lento,
lo que dura una oración en San Boal
y ya eres pregonero en Pozaldez.
Al ser designado pregonero en San Boal 1993, he querido conocer mejor vuestro pueblo. Me he acercado en varias ocasiones, unas con recelo y otras con la curiosidad de quien abre su caja de Pandora.
Me acompañaron en alguna ocasión mis amigos de la Asociación Cultural “Juventud, 91” de Fontiveros, localidad abulense en que resido. En el Bar de Felipe, en “Los Carrilles” y “El Arrabal”, quisimos probar vuestro vino y saboreamos vuestra camaradería. Entendimos desde un primer momento que disponéis una especial hospitalidad al visitante.
El alma descubre en San Boal
una torre de luz izada al cielo,
llevándose en la palma de su vuelo
la belleza de un pueblo sin igual.
Noble enseña, esfinge colosal
de paz teñida, de glorias y de anhelo
que un pueblo, en oración desde el majuelo,
busca al atardecer, siempre leal.
Se encumbra Pozaldez en lontananza
mientras arde en el surco la semilla
al silencio de una bienaventuranza.
San Boal es tan grande maravilla
que, alcanzando el cielo con su lanza,
toma el nombre de “Giralda de Castilla”.
Ya latía Pozaldez en mi memoria de niño; en ella guardo la imagen de vuestro embajador, Luisito. Regreso a una tierra en torno a la cual ha transcurrido una buena parte de mis años. Primero Medina, casi con la niñez a cuestas, me acogió durante tres años. Seguidamente, en Valladolid durante ocho años más, recibí mi formación de bachiller, magisterio y casi cura.
Imagino Pozaldez en el centro mismo de aquellos poemas, verso séptimo de aquellos sonetos que, si el autobús tomaba velocidad, no alcanzarían los catorce versos. O sería el entramado de un cuento de hadas, de una página del diario o de una carta de amor. Era, y sigue siendo Pozaldez, idas y venidas de una luz a otra luz, de un camino a otro camino.
He encontrado este fervor místico que invade Castilla toda, y que se presiente cuando el caminante acerca el paso a Pozaldez. He encontrado, también, los pregoneros, juglares, voceadores, - ¡qué hermosas palabras-, imagen de afecto que encienden el verso y lo proclaman- ¡qué hermoso oficio!- en cada rincón, vistiendo las noches de lunas y sueños y los días de amaneceres y nostalgia.
Y el vino. Apenas me atrevo a nombrarlo ante vosotros. Aquí se ofrece vino antes que agua. Me alegro porque “bueno es el vino cuando el vino es bueno, pero si el agua procede de una fuente cristalina y clara…, prefiero el vino al agua”. ¡Ojalá que la fama de vuestros vinos sea imperecedera! Bien es cierto que el vino gana con la edad: ¡¡¡Cuánto mayor soy más me gusta!!!
POZALDEZ, SORBO A SORBO
En miradas azules de la noria
he visto un cielo limpio, inmaculado,
y manojos de soles bien dorados
en las viñas que están llenas de gloria.
y en su credo se mira enamorado,
que no existe más gloria que un pasado
que se hace futuro en la memoria.
la luz que por los siglos se amanece
y es espejo de Castilla en su altivez.
de la copa que el tiempo reverdece,
beberla sorbo a sorbo en Pozaldez.
He encontrado un pueblo amante de sus raíces. Enhorabuena porque, entre todos, estáis conservando una importante herencia histórica. MI felicitación a la Asociación Cultural “Las Peñas” por el excelente trabajo que están llevando a cabo. Sé lo difícil que es mantener viva esa inquietud cultural en el ánimo de los jóvenes. Pero hoy, más que nunca, nosotros somos los más necesitados. Conociéndonos mejor, amando nuestro entorno y nuestro pasado, participando en armonía…, no vamos a arreglar el mundo, pero sí crear en nuestro pueblo, en estos escondrijos casi deshabitados, un clima de entusiasmo en el trabajo en provecho de todos.
Si la patria del escritor es su lengua, no he querido esta tarde sino encontrarme en casa. Y a fe que lo habéis conseguido.
¡VIVA POZALDEZ Y SUS GENTES!
Javier S. Sánchez
20 de mayo de 1993
Parece que fue…hoy.
sábado, 18 de mayo de 2013
Educación: más de lo mismo, pero peor.
Desde la Ley General de Educación (1970) de Villar Palasí, en los estertores de la dictadura, hasta el día de hoy contamos ocho Leyes de Educación. Esta retahíla de reglamentos, decretos, normas y disposiciones, suman un cúmulo de despropósitos imposible de imaginar por el hombre del Paleolítico inferior. La sucesión de incongruencias y ocurrencias ha derivado, año tras año, en unos niveles educativos más propios de un país en vías de desarrollo, siendo generosos.
¿Cómo
es posible que se sientan tan lúcidos como para elaborar una Ley de Educación
en apenas unos meses? ¿Acaso dan por supuesto que ya nace con fecha de
caducidad como todas las anteriores? ¿Por qué, si el ámbito educativo les es
ajeno, no consultan a maestros, profesores, pedagogos, expertos? ¿Qué sector de
la Comunidad Escolar es partidaria de una Ley segregadora, sectaria, clasista y
desfasada? ¿Por qué ha de pedírsele, particularmente, a la iglesia católica su
opinión en cuanto a educación, sanidad o programación de la televisión pública?
¿Puede la iglesia condicionar con una materia sectaria el futuro académico y
profesional de nuestros jóvenes? ¿Puede la iglesia obligar a quienes no deseen
cursar su doctrina a recibir otra asignatura para compensar el horario? ¿No
sería más justo que ese adoctrinamiento se ejerciera fuera del horario escolar?
¿O tienen miedo de quedarse sin clientela? Si tanto presumen del porcentaje de
alumnos que eligen la religión como materia optativa, por qué no se ponen a
prueba impartiéndola al acabar la jornada escolar? No, no lo harán. ¿Por qué,
en el colmo de la desfachatez, seguimos pagando con dinero público a un
profesorado cada vez más protegido y que no ha superado una oposición como el
resto de compañeros, atendiendo a los principios de igualdad y méritos?
Javier Sánchez Sánchez
miércoles, 15 de mayo de 2013
San Isidro, 1955
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jueves, 9 de mayo de 2013
Nueva biografía del Santo
Elizabeth Wilhelmsen, investigadora estadounidense, nos presenta una biografía fresca que nos acerca al Juan de Yepes más familiar, más humano. Comienza elaborando el árbol genealógico del Santo, llegándose a Toledo y Torrijos; recrea su infancia en Fontiveros y Arévalo, su compromiso con la Orden del Carmen en Medina del Campo y su trabajo en el Monasterio de la Encarnación de Ávila.
De forma paralela se muestra la composición de sus obras, el Cántico Espiritual en la cárcel de Toledo, o Noche oscura.
Continua el itinerario por Duruelo, Toledo..., hasta Segovia, donde reposan sus restos.
Sin duda, una obra necesaria que viene a sumarse a las últimas investigaciones que vienen revelando nuevos aspectos y datos históricos de Juan de Yepes, Fray Juan de la Cruz.
De forma paralela se muestra la composición de sus obras, el Cántico Espiritual en la cárcel de Toledo, o Noche oscura.
Continua el itinerario por Duruelo, Toledo..., hasta Segovia, donde reposan sus restos.
Sin duda, una obra necesaria que viene a sumarse a las últimas investigaciones que vienen revelando nuevos aspectos y datos históricos de Juan de Yepes, Fray Juan de la Cruz.
martes, 7 de mayo de 2013
De gustos y disgustos
Los tres cerditos del cuento hicieron sus casas sin tener en cuenta el entorno, sin contar con Medio Ambiente y sin la aprobación de los grupos ecologistas. Claro que, así corrieron suerte bien distinta y las nefastas consecuencias de tal falta de planificación, en dos de los casos, son harto conocidas.
La ficción, a más que lo intenta, nunca supera la realidad. Nos envuelve en su magia y nos permite acceder a estas curiosidades que, en el desarrollo de nuestra civilización, jamás alcanzaremos a descifrar, pues ni siquiera nos permitimos el lujo de trasladar sus símbolos a nuestro contexto. Más que nada para no salir malparados.
Tenemos el privilegio de equivocarnos, “Errare humanum est”, y sobre nuestros errores asentamos los principios ciertos de la sociedad de mañana. Erramos, pero en la conciencia de errar está la posibilidad de crecer.
Hay quienes piensan que “sobre gustos no hay nada escrito”, quizá porque con el aforismo heredaron la impunidad de equivocarse una y otra vez y además vanagloriarse de ello.
Podemos asegurar que sobre gustos se han escrito bibliotecas enteras. Almacenes de libros algunas, sin vida, y pulmón de cultura las más, donde locos y aventureros pasan horas y horas intentando discernir sobre gustos y colores. Los mismos locos que son capaces de entender que los gustos cambian, que el futuro es de los bohemios que, estando en las nubes, contemplan el mundo desde arriba. Saben que la vida es un devenir de cambios y circunstancias que se nos escapan. Y sin embargo han aprendido que, si bien los gustos son mutables, esto no significa que hayamos de dar una mano de pintura sobre lo que cualquiera entiende que son los cánones del bien, del esplendor y de la belleza heredados de la razón de los siglos.
Intentar romper un esquema fabricado durante centurias no es tarea fácil. Sin embargo, en esta tierra nuestra nos sobran pruebas. La vanguardia nos sobrepasa, arranca los velos de la ingenuidad, así la consentimos, y ella revoluciona y modifica nuestro espacio sobremanera sin decir palabra. Nos lleva en volandas y desde su verdad y nuestra pasividad, hace y deshace a su antojo sin importar qué fue o qué será. Sin hacer caso a la memoria que, ya se sabe, una vez perdida nos obliga a volver sobre nuestros pasos. Sin pensar que esta Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino algo que tomamos prestado a nuestros hijos, a las futuras generaciones que habrán de sufrir las incongruencias de políticas sin sentido, más ancladas en la vanagloria de unos pocos que en el bien de todos.
Ya habíamos sufrido la inevitable contemplación de verdaderas composiciones de mal gusto en numerosas localidades de la provincia, donde se intenta conjugar la historia con la subjetiva apreciación de una mal entendida tendencia siglo XXI.
Lo que le está sucediendo a nuestro Mercado Grande es una anécdota más a sumar en este maremagno de veleidades donde prevalecen más intereses que los puramente artísticos. Y se echa de menos el respeto a un entorno, a una historia que en una ciudad Patrimonio de la Humanidad – con mayúsculas-, merece más esmero y, en consecuencia, más consideración.
La amplitud del espacio de la principal plaza nos permitía un sinfín de posibilidades. Se daban las circunstancias más favorables para hacer o deshacer, para mantener la magia de la ciudad medieval o para romper moldes definitivamente. Un buen ejemplo de trasgresión de la norma, concepto no muy bien entendido en nuestro tiempo.
Así, nuestro antiguo mercado se va convirtiendo por esa original mezcla en una “Patinaje Square” que, entre inauguración e inauguración, va tomando la extraña forma que conjuga el pasado de la piedra con el futuro del acero y el cristal. Todo ello para emular tantas otras plazas – Murcia, Ciudad Real...-, donde ya antes se abrió la caja de Pandora y emergieron seres tan extraños que asustan al visitante y enervan el alma de quien las contempla, quedando éste dividido dependiendo del punto cardinal al que dirige la mirada.
El paseante de la ciudad amurallada podrá a partir de ahora recrearse con los restos de aquella ciudad del medievo, y al propio tiempo con la ciudad que vio crecer a sus hijos en las estilizadas líneas de un nuevo Kursaal que, como Narciso, está más a gusto mirándose en el Cantábrico que tierra adentro.
Como se reseña en este diario, la polémica está servida. Porque emulando a Sor Juana Inés de la Cruz alguien pensó: “Si de mis mayores gustos/ mis disgustos han nacido,/
gustos al cielo le pido/ aunque me cuesten disgustos”.
Mal defenderemos nuestro pasado, nuestra historia, con estos flacos favores que la economía impone y daña sobremanera la personalidad de una ciudad, de un pueblo, de una cultura tejida en el tiempo.
Así esta Castilla nuestra que, diría Machado, desprecia cuanto ignora, se desvanece mientras suenan alegres las gaitas en tantas fiestas de pueblos castellanos, o los cuerpos se contonean al baile de sevillanas en cualquier rincón de nuestra rica y diversa provincia. Signos todos de cultura abierta y en aras de enriquecerse de cuanto viene de fuera. Lo que es loable y nos hace plurales, absorbiendo corrientes y tendencias que nos llenan y divierten, nos encandilan y cultivan. Pero al tiempo restan un hueco a lo autóctono, y se arrinconan dulzainas y se evaporan fiestas ancestrales, y los pueblos miran sus fiestas desde la psicodelia de grupos musicales que no son lo que parecen ni, a veces, parecen lo que son. Así, en esa desproporcional inversión, se ahoga la fiesta popular, la tradición, la riqueza de una tierra que poco a poco observa cómo se evade el pasado en un futuro por demás incierto, donde no cabe lo propio y, a la vez, flaco favor se hace lanzando fuegos de artificio que aparecen y desaparecen dejando solo la imagen perecedera de su rastro.
Sabemos, por experiencia, que el sabor de la sidra no es el mismo a este lado del Puerto de Pajares. Demos al tiempo lo que es del tiempo, y no restemos a Ávila ni un ápice de su belleza labrada, ahora que se asoma tímido San Vicente y la muralla se amanece acogedora a varios kilómetros, carretera de Salamanca, si bien ya van apareciendo pequeñas sombras que deslucen esa majestuosidad.
En mi humilde entender y subjetiva opinión, no me queda más que decir a quien corresponda:
¡ El gusto es suyo!
Javier Sánchez Sánchez
“”Diario de Ávila”. 11 de diciembre de 2002. Parece que fue…hoy.
domingo, 5 de mayo de 2013
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