domingo, 30 de octubre de 2011

leyendas fontivereñas

 
Nos contó la Sra. Fridolina, que hubo en este lugar un matrimonio tan trabajador como dado al buen vino.
Ocurriósele al marido aprovechar el día 1 de Noviembre – Festividad de todos los Santos- ir a por un “atao” de leña a los pinares próximos al pueblo.
Su mujer le previno que no era de buen agüero el trabajar en fecha tan señalada y que, si iba a recoger leña, algo malo podría pasarles.
El marido, sin embargo, hizo caso omiso a estas advertencias.

Entretanto, la mujer tomó una jarra y se dirigió a la tinaja de vino que tenían en la cocina y que, en definitiva, eran las existencias que tenían para todo el año. Una jarra tras otra, suponemos que compartidas con otros vecinos, mermaron considerablemente el contenido de la tinaja. Para "disimular" el estropicio, la mujer resolvió que rellenaría la tinaja con piedras hasta rebosar. Cuando llegó el marido y descubrió la fechoría, la mujer le recriminó diciendo: Ya te decía que no fueras por leña que " por ir a por leña el Día de los Santos, el vino de la tinaja se ha vuelto cantos".

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